Hiperbreves


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1

El sonido del disparo se oyó como a cinco metros. La bala le entró limpiamente en la nuca. Al caer, aún pudo ver la sombra de su ángel de la muerte... Antes de morir oyó el segundo disparo. El tiro de gracia en la frente. Entonces la pantalla se oscureció, y con música de violines apareció la palabra Fin.


2

¡Éste es un asalto!, gritó el hombre cubierto con un pasamontañas. ¡Éste también!, dijo el otro, tapado con media de mujer. Entonces, ambos dispararon sus revólveres, cayendo fulminados ante los clientes del banco, que aún con las manos en alto no salían de la sorpresa que los delincuentes hubiesen coincidido en hora, lugar y fecha para cometer su atraco. Una tarjeta de invitación a su propio funeral.


3

Con su ternura de siempre, la abuela me vio a los ojos con sus pupilas cubiertas por una telilla gris, y casi con inocencia me preguntó: - ¿Usted es amigo de la familia? -No, le respondí. Soy un escritor de cuentos. Fue la única manera de escaparme de su realidad y meterme en el laberinto de mi propia ficción.


4

Buenos días, mi cielo, dijo Eugenio pensando en Matilde. Hola, mi amor, dijo Julia y lo besó en la boca, pensando en Arturo. Pero el cuento no termina aquí, porque todo estaba en las pesadillas de Eugenio, que de nuevo lo atormentaban en las noches, y desesperado buscaba en la cama el cuerpo de Teresa, sin querer aceptar que se había marchado para siempre con Arturo, el esposo de Matilde, su amante.